06 Aug

"en este lecho de tinieblas en que los milagros se volvían realidades y provocaban la muerte, haciendo moverse los movimientos con el despertar de la naturaleza áurea, al surgir de ésta el cuerpo inmortal"

Así como nuestro destino es la irrevocable pertenencia a las tinieblas, así como mi escritura le pertenece indefectiblemente a los xpíritus de las casas embrujadas, en cuerpo y alma le pertenecemos al Milagro. Así como tengo la extraña sensación de que el Milagro me ha incrustado un balazo en la cabeza. Y ha hecho okupa de enjambre en mí. 

Y yo pienso desde el balazo. Soy la bala dirigida a asesinarme


Witchplayer (holygirl777)

2020. Eres chupadx por la pantalla que reza a la majestad blasphemórfica. Estás colgándote de pixeles muertos mientras el TCH abandona tu cuerpo dejándote botadx en el sofá como un fantasma que se desvanece entre las luces. Dejándote zzzz. Un hilillo de pus en una nube de azufre y krystales de zinc.

Por obra del crackshot del milagro, bajo tierra todo es aire.   

La majestad blasphemórfica es una catedral que se deshacen en un laberito. 

Bajo tierra hay aire. Y en el aire hay bajo tierra. 

No es posible completar ningún rompecabezas. Todo se fragmenta en transmutaciones sobrenaturales saliendo del mapa de lo vivo para arribar a las planicies ilimitadas de lo asesino asesinado. 

Alguien tocado por el milagro murmura: "mi carne es un violín desgarrado por los espectros". Y te sepultan para hacer el amor con fantasmas. La misión secreta abierta en la entrada de los sigilos.

El monótono-teísmo esclaviza a Dios para hacerlo garante de sus apuestas: todo permanece. Todo se queda. Nada cambia. 

Pero Blasphemous ayunta una disyunción pervirtiendo la palabra de Dios: "no os unáis en yugo desigual... porque qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia, qué comunión la luz con las tinieblas". Es el matrimonio del cielo y el infierno. Las bodas celestiales en yugo desigual. Todo en él parece decir: aunáos justamente en yugo desigual, amad la injusticia de las tinieblas confundiéndose con la luz.  

En la cuna de la aflicción el Retorcido en comunión mística con el Milagro. Por el vínculo de la sangre. Que todo lo une. Que todo lo separa. Bendito sea de una vez y para siempre. Para morir por siempre en nuestros pecados. Y nosotras morir para siempre en su muerte. Nosotras muriendo para siempre en la injusticia de sus bodas. Las bodas de la iniquidad. Nosotrxs, las vírgenes dispuestas para el ladrón de la noche. La bestia amante.      

La sagrada prostitución de mi carne virgen

rezando a las Altas Voluntades mounstrificadoras

para ser retorcida entre la negrura de los relámpagos que azotan nuestros altares. 

Sus puñales adentrándose en mis nervios blancos como la noche de los amantes. 


Yo también estoy despierta en un cuerpo muerto.

Yo también me he acostado sobre los brazos petrificados de la Dolorosa escapando de los sueños del Milagro.

Sea el Milagro mi torturador por un tiempo, medio tiempo y dos tiempos. 

Sea mi rostro quemado para destruir las imágenes. 

Para que nada se vea. 

Y todo esté dispuesto para la llegada del divino amante, el adversario, que nos merodea como león rugiente buscando a quién devorar.



Las horribles palabras “devenir” y “transidentidad” deberían ser reemplazadas por la palabra “monstrificación”. 

Es decir, mostrar lo inmostrable, lo in-monstrable, el extraño interior del monstruo; o el monstruo abstrayéndose al interior de una cripta. Así, no se demuestra nada. Porque la demostración es la pérdida de la mounstruosidad. El avance imparable de los vectores de ultraviolenciación desfigura el espíritu y el cuerpo de las cosas. La masa viviente venida del espacio exterior. La masa erigida y concentrada por el abismo. (ante el cual he quedado absolutamente muerto y originado como muerto) (una luz integrada en la región de los abortos). 

La era de la selfie es: el sujeto repitiéndose a sí mismo. 

El post selfie es: soy ese / sujetos identificándose con imágenes cada vez más alejadas del espectro humano. Haciendo colisionar la identidad con imágenes venidas del xterior. ¿Eso es yo o yo soy ese? La dirección afuereante lo es todo. 

Pero occidente se pudre y no deja de podrirse en una desviación infinita sobre superficies planas (líneas de muerte). Mientras revive el nahualismo en un lapsus de hechicería. Los devenires animales corroen su propio término quedándose cada vez al medio de una transformación que no acaba. No se trata de ser el animal. Sino aquello que no es animal.   

Devenir fantasma

Mi carne retorciéndose en la gloria 

Devenir wendigo 

Mi sangre alcanzando la forma deformadora de la abominación

Devenir vampiras 

Mis nervios devorados por una peste blanca e invisible

Hambrienta de vida en lo no viviente

Devenir esperpento 

El prodigio sin nombre devorándonos desde el interior.

Devenir pixel muerto o bit corrupto

El cerebro destrozado por la electricidad en un brainrot milagroso


Hay un aire

Un olor a ataque epiléptico

Un hedor a bullir de almas  

Una gran sed tanatosexual por copular con lo que no está certeramente.      

((((por volverse lo que nos viola desde afuera))))




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