25 Aug
25Aug

(Texto leído por Andrés Mariño durante la presentación del libro de poesía reunida de Inti Villasante. Y poemas del mentado libro: PACHAKUTI O EN LA MUERTE EL CAMINO. La Paz, Agosto, Lakamphaxiwa. 2025)


Yo me pregunto con qué tiene que ver la poesía.

La poesía tiene que ver con la realidad. Es más, con la profunda irrealidad de las cosas reales. 

A esto Ligetti, el escritor de terror, le llama: irrealismo macabro. La zanja de lo desconocido abierto en lo conocido. Freud le llama lo siniestro. 

La poesía tiene que ver con lo macabro, con el viejo Cabruja, con lo atroz. 

La atroz revelación de los cielos abiertos lloviendo como granizo y misiles sobre nuestros huesos quebrantados por el Altísimo que se esconde en la Bajura. Eso lo sabe el viejo Cabruja. 

Y yo, herr doktor mariño, dotado de las potencias de la monstruosidad semántica, vengo a ungir este libro que ahora hace aparición, como buen recolector de las evidencias homicidas. 

Y a atestiguar frente a esta corte de injustos e hipócritas lectores que Inti Villasante ha escrito sobre la atrocidad. La atrocidad de amar los cielos fracturados como vitrales. Porque ha entrevisto nuestra Katedral. 

Yo rezo en la Katedral vislumbrada por este poeta. Como he rezado junto a él. Torcido hasta la médula. Desde hace diez años. Desde que lo conocí en los pasillos de la facultad de humanidades en esta “eterna cámara de frío” donde nos morimos de odio hacia todos ustedes. Desde donde empezamos en este camino que es la muerte, o el Pachakuti. 

Es decir, la vida en la no vida, en el núcleo de las inversiones. 

El poeta dice: 

“Se ha roto el mundo y su grieta mínima parece llevar intrínseco el no expandirse. 

La he visto ya en demasiados sueños. 

La he visto y me aterra la sensación próxima al sosiego 

que pretende dejarme dormida para siempre en su imagen que es la que ven los muertos. 

Llego a ella y estoy segura de que contemplo uno de los eventos más extremos y violentos del Universo. 

La he visto y me detiene 

como un permanente simulacro de eternidad”. 

Y si me acerco a la poesía de Inti, y si recomiendo la lectura atenta de este libro, es porque me enseña algo de la poesía. Es decir, algo del mundo. 

Porque toda poesía que no muestre algo del mundo debe ser incinerada inmediatamente. Y sus cultores encerrados en las penitenciarías de lo profundo. 

Esta poesía no tiene nada que ver con el pajerío indie, con los asquerosos sueños mojados adolescentes de “los poetas del deseo”. Ni con la falsa poesía anticapitalista. Porque los que no hablan, nada tienen que ver con el mundo.   

Otra cosa es quien se repliega en el mutismo del mundo. Otra cosa. 

Y si Inti reivindica el deseo. No es por ser un asqueroso libertino. Porque libertino igual a castrado. Sino porque el deseo es parte del mundo. Y de SU lugar en el mundo. Su nido de ratas o ángeles en la verdadera realidad. Ahí donde la luz se confunde con las tinieblas. 

Porque para entender la poesía de Inti hay que saber que Inti es un poeta de lo atroz. Y su posterior mutación presente en libros como Nostalgia culera no debe ser comprendida sino como la respuesta a un encuentro directo con la atrocidad. 

No por nada el poeta dice: “cielos masivos en unión con la tierra mientras duermen”.   

No por nada dice: “mirar es necesario, navegar es necesario, vivir no es necesario”. 

Quiero hablar de una pintura a la que hace referencia este libro. Es Dulle Gret. Margarita la loca, de Brueghel. En ella se muestra a la gigante Margarita dirigiendo un ejército de mujeres que saquean el infierno. 

Esta pintura es una visión en tiempo de guerras sagradas, cruzadas y blasfemias, tal y como aquí y ahora, en 2025. Todo el mundo derivándose a los xtremos desde donde invadimos. Rezando con cuerpos mutilados y almas enfermas a espíritus sedientos de nuestra sangre y nuestros nervios. Rogando por guerras cada vez más brutales, desmesuradas, que hagan estallar nuestra carne al amanecer, como lo hemos visto en nuestras visiones. Visiones propagándose a través de la red como virus terminales. La imagen de la guerra. La imagen de lo que no se puede imaginar: la destrucción de la imagen. “Es inminente un virus para cada sistema / y yo / buscando los lugares / que no están en el mapa”. 

La mujer enamorada con un corte en el cuello, perdida en una fiesta de brujas, entregada como pago al demonio, la demencia y la muerte. La mujer gigante comandando un ejército de perversas e invertidas sacrificiales que no sólo se enfrentarán a los demonios. Sino que saquearán el mismísimo infierno. Porque saquear al infierno no es vencer al infierno. Sino someterse a su poder durante tres días antes de resucitar. Y por lo tanto es conocer el infierno. Y hacerlo florecer. Sacar sus bienes a la superficie. Como titula uno de los libros presentados aquí: Transportando lo oculto a plena luz. Y con qué aplomo, con qué júbilo, con qué gozo armado y gran angustia el poeta, sea éste quien sea, lleva adelante esta empresa consciente de sus desmesuradas consecuencias. 

Esa pintura es la llave para entrar a estos poemas. 

Así, si esta poesía es una gran copa rebosante de júbilo aniquilador. Es por obra y gracia de la atrocidad. Porque no hay júbilo sin atrocidad. Y este peligroso coctel es propio a la condición no humana. 

Porque la poesía nada tiene que ver con lo humano ni la consciencia. 

Y es la condición no humana la que OBLIGA a latigazos a escribir a mi amigo, el poeta Inti Villasante, sus versos más reveladores. 

A saber: 

“TODO ESTÁ INFECTADO Y PERMANECE INVISIBLE” 

“LO XTERIOR SE HALLA DENTRO Y NOS CONSTITUYE”

“EMPIEZO A CREER QUE LA VIDA NO PUEDE ESTAR PARA DOMINARSE, / SINO PARA MIRARSE DESBOCAR”. 

Y lo que se desboca no es sino una riada de mierda. Una riada de material xterior que la visión profética de este poeta nos anuncia como la aniquilación del mundo conocido. 

Para que sólo nos quede el mundo desconocido y lo desconocido del mundo. 

Donde bailaré frenética y desarticuladamente por siempre y nunca con mis amigos. Los que están y los que no están. Donde me retorceré con el viejo Cabruja. 

Y celebraré los cantos, los extraños signos dejados por mis amigos y los leeré con atención. Como se leen los secretos. 

Así sea leído este libro. 

Y yo descanse en paz. Luego de esta demostración pública de admiración a mi amado amigo Inti Villasante.


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PACHAKUTI O EN LA MUERTE EL CAMINO

Inti Villasante


EL ÁNGEL ARTIFICIAL 

Se ha buscado siempre una cura,
descifrar el código genético del virus,
las medidas de seguridad, como medusas en la playa,
echando cantos y luces, como sirenas varadas en la gran ciudad.
Y la cura del arte es ahora terapia de choque,
el ensamble de genetistas y virólogos,
una estampida plagada de beneficios
para el mismo bando de siempre.
Y no quiero apresurar suposiciones,
pero fue justo cuando se disputaban los poderes,
minerales de consumo y mano de obra,
que nos dejaron extintos en grageas de postvida y las agujas del virus.
Este momento la tierra se llama incerteza,
una composición de los astros tan salvaje
o la vuelta de Saturno padre.
Mutaciones a máxima velocidad por la nube,
aunque esta velocidad resulte invisible
y la consumas inmóvil.
Digital algoritmo de la nueva genética y nueva información,
nueva inteligencia, revolución del siglo en las artes y ciencias,
celulares cuánticos para analfabetos.
De ser sólo electricidad sin cuerpo, podría 
fundir el alma al CPU y mandaría descargas 
revolucionarias de terror con la data,
para hacer texto el pensamiento,
e imagen el texto que es mi casa.
Veo algo así como las pinturas de Bruegel: 
Mad Meg, pero en visiones ciberpunk,
barriobajero, de las villas frente al cerro.
Pánico satelital y tectónico.
Respirar sabiendo que se vive un momento que determina
un curso paradójico, desde las raíces,
y un algoritmo como laberinto que conduce al cementerio.


POSESIÓN 

Del ojo acústico con que dibujas tu espacio, estudias los derrames atómicos que navegan la superficie.

O las niñas que descansan de la violencia de los sistemas, 
del arrebato y miedo eterno por la fuerza de los mayores.

Y percibes voces antípodas conversando cotidianas en sus lenguas. 

Hasta filtrarte por ese canal 

y compartir la atmósfera de sus emotividades. 


Tanteas el volumen de los cuerpos que han tomado posesión del cuarto, 

oyendo las transmisiones de silicio y los vértices del azufre. 


Eventual transistor de fuerzas colosales. 

Tomas posesión de anteriores pasos al infierno, 

como un río alimentado de sus sacrificios, 

es tu sangre. 


Elevando ambas manos, 

buscas quedar prendada de las sombras. 


Con sellos dibujando en tu piel 

un santuario donde anidar el caos. 


Mientras dure la noche, permaneces conectada, 

al grave misterio que es recibir y ser el habla de las sombras.



URBE-LEPROSERÍA 

Te has opuesto a tu bien

Contaminando tu pulso, coronando la cabeza de grotescas imágenes

cargando una catedral con la mano de tu santo llora aristas de cristales por las almas terribles

cargando tu escudo de miles de cruces dividiéndose mareadas en los vientres que abandonas.

Te seduce lo visto en sueños, lo visto en fiebre, cuando la muerte / conectar tus visiones místicas de reflejo con el tiempo que es virus. 


“A LA PRESIÓN SUDOROSA DE UNA MANO ERUPCIONAN LOS NERVIOS / CANCHAS DE HUESITOS Y HOSPITALES Y DEIDARKS CON PUENTES VIEJOS A LOS CEMENTERIOS DE LOS MUERTOS MÁS PESADOS.” 


Las placas clavadas a mis costillas / ilustradas en mi cúpula / historia-imagen de mi tercer resurrección

agradecen la gracia y potencia del florecimiento y maquinaria, agradecen a la tierra por una ingestión al límite de su falsificación genética

se agradece en cuerpo el volumen vasto del conflicto

que aplastados / manifestándonos en sus túneles / un día mineros por la piedra 

iluminaciones que prenden aullidos en presencia de nuestra salvaje luna madre enferma.

Ruinas que darán forma al rostro de nuestro templo / seis pilares, arcángeles, San Agustín y el profeta Elías

siete puertas, siete templos

hombres desnudos trepando nuestras fachadas para consumar el suicidio absoluto. 


No podemos permitir que la pantalla carezca de muerte.

mi ritmo poético es sólo comparable a la esquizofrenia de una cinta snuf hecha cisne o la novela de Amberes

¿a quién podría interesarle verte pensar / deambular los límites de lo que imaginas / colgarse lágrimas y manifiestos, alcoholes para soñar tu película y deforestar tus versiones más enigmáticas? 

“El día que partan en dos mi cuerpo, disponedme a los extremos para ocupar el espacio de la ciudad que me ocupa
para crecer el nivel de mi condena en sus podridos ríos”

vivirla imponente fosforece mis ojos hoy / mis tejidos mañana. 


“míos los líquidos golpeando las turbinas de electricidad esta noche, esta tu voz” 


sonido de mar que extienden caracolas a la superficie. 


Aquí se baila y se grita se canta se mira y se toca
la creación / siempre campañas contra el contagio
pequeña infección de garganta / aquí el deseo desenvuelve 

tu figura como las carnes de un viejo vago sacrificado
en la urbe-leprosería / se incineran cuerpos gratis / 

orgías a tu nombre / eres el último en caer.


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Explicación del Pachakuti en dos pasos a través de Dulle Gret por Faustx


1: El infierno en los cielos mientras las cosas en la tierra son absorbidas hacia él en gran arrebatamiento y conmoción.


2: La Xanta loca y sabedora de misterios descendiendo a saquear el paraíso a través de la boca de un demonio inorgánico.


(Ahora, todo eso es no sólo Pachakuti, sino el libro de Inti sólo, como él dice: "cyberpunk y barriobajero" pero shhhhhhh)

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