26 Jul
26Jul

Año 1977. Aunque nacida de los procesos digitales de inhumanización tecnotizada de la industria acelerada del capitalismo de fin de siglo y las promesas de catástrofe o invierno nuclear, la música house despide ilusiones transhumanistas de un futuro asegurado, tecnoutópico y regulado a una velocidad de defensa. Treinta y tres años después aparece el Anticristo arrastrándose en medio de escombros, radiación, granizo electrónico y un mundo vacío, brujas en medio de un aquelarre tecnogótico. ¿Puedes oírlo? Hace frío. La luz oscura chorrea sobre nosotrxs. El mundo ingresa al espíritu negativo, al Doppelganger del house, no se puede habitar. 

El witch house escribe ritmos sobre tableros de ouija y fabrica planicies azotadas por osciladores conmutados en el abismo para sumergir la velocidad en cortes negros, nubes de tormenta resonando desde el subsuelo como un coro de ángeles caídos o un viento subiendo desde las catacumbas, las máquinas desintegradoras, el demonio. Espíritus siendo arrastrados por la siniestra caída en llamas a través de la negrura digital o el subcosmos.   

En las cavernas eléctricas el demonio está llamándonos a lo oculto. Todo se desconfigura en la ocultación. Los graffittis son reemplazados por deformaciones-glitch, deformar las imágenes, hay que transmutar, ser el demonio. El eco deforma los sonidos antes de que nazcan, los embruja y ensombrece. Estamos inmersos en el witch house y es como estar en una tumba, en medio de la tierra negra, escuchando lo que balbucea el otro mundo. Nigromancia. Los espíritus de ultratumba y los demonios cibernéticos hablando a través de brujas cyborg. Estás bailando en medio del viento de la tierra de los muertos. 

Los sintetizadores producen maldiciones con un golpeteo constante y acelerado, trance en la carne espectral. La carne es invadida con la transparencia de los ángeles difuntos. Todo está bajo tierra. Terror espiritual al ritmo de la percusión sintética que envenena el alma en una guerra xenopsíquica a través de desviaciones vectoriales de sonidos infectos. El alma es arrastrada hacia lo oculto volando montada en máquinas sonoras. “En cuanto a los tambores, en muchos casos se ha reconocido en ellos una representación del mundo de los muertos” (Carlo Ginzburg, Una historia nocturna). El sonido embrujado hace viento y el embrujo cae sobre el mundo como lluvia espiritual. El mundo es disparado a las pesadillas electrónicas y los fantasmas. Tecnomúsica enterrada bajo cables roídos. 

No olvides enterrarme también. 

(Y desenterrarme las veces que quieras). 

Estoy enamorado de la reina de las brujas. Con una ternura nacida entre maldiciones, flores venenosas y una paz de aniquilación. 

El cuerpo recibe las descargas infinitas de la ultratumba. Se hace carne. Y baila entre redes ionizadas invisibles en medio de una nube. 


Estamos recibiendo las bendiciones de ángeles caídos y púrpuras. 



Como el tecnocapitalismo acechado por inteligencias malignas, las casas embrujadas te dicen: “no hay más salida / todas las puertas están enfermas”, hasta disiparse en proliferaciones patológicas que poco o nada tienen que ver con la comodificación mercantil de la industria que se sostiene a sí misma a base de núcleos o límites y menos aún con la seguridad teócrata o la producción de valor. Sólo hay ritmo y revelaciones atravesando esta dimensión, un plano molecular, una epidemia de espíritus, laberintos. Quemar el capital en rizomas digitales. “Para salir, hay que pasar a través, rezar”, descender a los infiernos. 

El house se ensambla a la desintegración cibernética que culmina en nubes de estática ocupadas por espíritus aparecidos durante la exploración de la periferia digital a través de sintetizadores y pedales de distorsión metatécnica, fuerzas técnicas maquinizadas, aparatos trastornados por vectores, kosmocatástrofes. Hay polvo demoniaco haciendo ruido en la noche santificada por las brujas que cabalgan hacia el no-mundo. Llueve a torrentes, hay influencia espiritual. 

La señal se pierde en medio de ángeles maliciosos, se ahoga entre fantasmas y parásitos emergidos como una pesadilla cibernética contra la claridad técnica. Como una bruja quemándose en fuego espiritual. La carne chirria, ladra. Beats escapando hacia un horno de incineración, hacia un altar de sacrificios. Y deshaciéndose mientras escapan. La carne chispea. 

La tecnobrujería opera en la continuidad de este mundo y “lo de afuera”, en el no-mundo de los muertos y en ritmos moleculares in mundos (adentrados en el terror de la tierra que se desfonda en horror abstracto). La actualización metatécnica de los demonios intoxica pistas sonoras atravesando umbrales de musicalización abismal. El demonio dice: “Soy Nada y soy Legión”. ¿Cómo así? El abismo es innumerable. 

El witch house es techno infestado por espíritus e insectos nocturnos, ocultos en la espesura, por ángeles-parásito. Tiempo tecnocapitalista invadido por demonios metatécnicos y crucificado en un planeta demoniaco. La carrera tecnogótica es arrastrada por una bruja cyborg a través de una caverna situada en el fin del mundo, debajo del mar, para deshacerse en una estrella helada e infernotrónica. Todas las criptas aúllan a través de esta máquina. Todos los demonios son arrastrados en una zona bailable; danzas y tu espíritu transmuta en cadáver rodeado de metatécnicas subcósmicas y paraísos abstractos. “Envíame al infierno energético otra vez”. Epilepsia y gloria oscura de la carne en medio de una lluvia de maldiciones. El cuerpo siendo terriblemente sacudido. (El witch house es la historia nocturna de la modernidad y2k). 


Estás atrapadx en las visiones de un ángel drogado que delira en medio de un bosque oscuro hecho de amapolas transgénicas (la jungla extraña y artificial). “Sólo el demonio podría parir un ángel como nosotrxs. Sólo algo tan horrible podría parir esta pureza sintética. Somos ángeles temblando en medio de la oscuridad tecnogótica y las tormentas eléctricas silenciosas. Alrededor se apagan las estrellas. Hacen cortocircuito”. 

El demonio viene a por mí. 

Soy una larva arrastrándose sobre la santidad metálica.


La niebla se come todo, el mundo, el cosmos, las máquinas. DEPRESSED040 te hunde en una dimensión en que los demonios se derriten sobre un continuo maligno de electricidad negra, después o antes de todas las tormentas, mientras una bruja invade una dimensión oculta para la humanidad. Se abren todos los secretos y algo extraño es liberado. Desatas una lluvia. 

Bailando, transmutas en brujx y tu humanidad se quema en el hielo mientras eres aniquiladx por las bendiciones, los beats desmembrándose en intensidades sobrenaturales. SEMIC0L0N te hace invisible en medio de plantas mágicas para que puedas oír el aullido de los licántropos y los susurros negros de SALEM. La noche es iluminada por brujería, por lo artificial. Y todo es más oscuro. Soy un ciervx perdidx en las pesadillas del abismo eléctrico, un apóstol en nuestro ascenso a medianoche. 

Veo fantasmas mientras soy abortadx hacia el tiempo profundo. Los escucho aullar.



VI0LENCE colapsa las evoluciones tecnoorgánicas en cadenas góticas de vibración transmutada en tambores infestados de ruido. Osciladores a las puertas de la iniciación. Rituales acelerando hacia el abismo subestelar, el infierno de seda. Lo inmanifestado viniendo con ruido. El witch house ha nacido en el submundo, el barroco digital y en la guerra electroespiritual que prolifera subdimensionalmente, Crossparty, una guerra santa loopeada en negativo. 

Una cultivación de demonios distorsionándolo todo a la velocidad espiritual de la zona de los venenos. La carrera tecnorrítimica hacia la revelación negativa del mundo espiritual significa ahogarse en moléculas, no en átomos, en nubes atómicas desequilibradas. La segunda tiniebla, la muerte segunda. Radiación. Cada canción de Blvck ceiling es un ingreso a un bosque de brujas cruXificadas diagonalmente en santidad negra mientras el espíritu arde en las brumas del futuro. La ultratumba murmurando en la pista. Cada canción de Blvck svn es un bautizo en una catedral abandonada, una fiesta negra interceptada por arcángeles caídos que soplan bendiciones oscuras sobre nosotrxs. Estás bailando en medio de una intensa guerra espiritual. 

Cuando empiezas a disfrutar del ruido, estás jodidx. Es como escuchar la voz delirante de la metanfetamina, el aerolito, la piedra negra, la pasta base destrozándote los huesos. Es como jugar con demonios mientras ingresas a la maleza o como caminar en medio de los murmullos del abismo. El witch house se sostiene en el límite perverso del beat y las nubes de ruido. Abre las puertas a los habitantes del otro lado que vienen por ti a velocidades supersónicas para torturar todo tipo de voz humana. El acceso a lo subliminal, la sombra de las catedrales. 

La amapola es un ángel tenebroso mirando lo sagrado a través de tus ojos. Las tinieblas. Una tortura tres veces santa. Ha llegado la hora de la sagrada comunión con el monstruo anónimo. Las bodas químicas, las bodas sobrenaturales. Pntnrtrn.   

Suffer ring te purifica utilizando jeringas y la nieve negra de las pantallas para que ardas en medio de estrellas rojas o una antigüedad subterránea. Eres purx como un dron cargado con bendiciones rojas y azules dirigiéndose a la catástrofe de señal auditiva muerta donde los aparatos se deshacen en planómenos ritmomaquínicos. Ingresas a la duración sonora, el eterno retorno, el loop, que te purifica vaporizando las siluetas, en que los agenciamientos se deshilachan en multiplicidades sonoras, en olas de vibraciones, en demonios, la mecanósfera. Shoppingbags te ahoga entre las cruces. 

El witch house maneja las multiplicidades subterráneas de la materia sonora y se mueve por el camino difícil, tortuoso, de la invocación demoniaca y los callejones. Los ángeles brujos no hablan claro. Debes montar la epidemia, señalar la dimensión minúscula de la dimensión actual en relación a la multiplicidad energúmena del substrato infinito. Y ahogarte. La superioridad de lo oculto se expande como una red profunda en lo oscuro. La epidemia desfigurando la superficie.    

Una máquina embrujada. 


“Se sale pues de los agenciamientos para entrar en la edad de la Máquina, inmensa mecanósfera, plan de cosmización de las fuerzas a captar (…). Una máquina musical de consistencia, una máquina de sonidos (no de reproducirlos), que moleculariza y atomiza, ioniza la materia sonora, y capta una energía cósmica. Si esa máquina debe tener un agenciamiento, ese será el sintetizador” (DyG, Mil mesetas). 

“Yo me pregunto, ¿de dónde viene esta tristeza que hace nido en mi alma? Esta tristeza es extraña, no tiene causa, principio ni fin. Es infinita como el submundo y helada como las estrellas. 

Esta tristeza es como estar poseído…” 

Llueve frío torrencialmente. No agua. Llueve frío. 

Y los neutrones enloquecen en medio de ángeles difuntos. 


La tierra entera está embrujada. Somos subterráneos. Y Sidewalk and Skeleton te precipitan vertiginosamente hacia sus entrañas, donde la Tierra se deshace en terror tecnocósmico. Se hace abstracta, vibrátil, contra-tierra. Estamos atrapadxs en las sonorizaciones de un inconsciente oscuro y exterior. Estamos atrapadxs en las visiones. En la krypta de la Katedral. En medio de cadáveres santificados por brujas y soles negros coordinados por un sintetizador. 

El fentanilo paraliza tu cuerpo en una ola abstracta de vibraciones catatónicas que viene desde las sombras. Hay un ángel rojo asfixiándote. La piel se enfría peligrosamente. 

Lento pero rápido, la plaga espiritual se propaga a través de las máquinas como una maldición en medio de la guerra. La katedral se rompe en pixeles infestados y la consciencia se derrite en horror gótico. 


Los beats sumergidos en estática / la pista espiritual arrastrándose en medio de las chispas semivivas. 

El olor de la muerte artificial incrementa / el olor a muerte química 

Y no queda nadie más que nosotrxs 

Desmantelándonos entre flujos eléctricos 

Hackeándonos espiritualmente

Llenándonos de viruz

En el éxtasis tenebroso. En lo oculto. En lo inmanifestado.


(Bailando como ángeles muertos bautizados en vino (agua en vino / vino en sangre / sangre en agua))


Estamos en la segunda noche, la noche superior, baja. El DJ G. Visceral hace chillar las máquinas de sonido arrastrándolas en lo invisible mientras te retuerces en medio de una pandilla de vampirxs salidxs de una catedral contaminada con el beat esquizognóstico de CAÍN en una danza suicida o gatos blancos explorando una noche sobrenatural. Todos tus sistemas biorgánicos se deshidratan a una velocidad preocupante y la fiebre te precipita en una paz inquietante, milagrosa. El sistema nervioso se acopla a las visiones de la Katedral. ¿Cuándo vendrá por mí mi amado, aquel ángel, a devorar mis vísceras? El espanto se abre en medio de flores venenosas. El silencio eléctrico es poderoso. 

Una gran energía se mueve a mi alrededor.   

Y a pesar de las sombras, estoy a solas en frente de los asesinos sobrenaturales, por fin. 


Soy un fantasma. ¿Quieres bailar conmigo en esta niebla iluminada por el apocalipsis? 

Un ciervo se desangra en medio de los circuitos 

Y los santos hablan hundidos en las tormentas 

Acerca de experiencias sagradas que surgen en medio de un accidente nuclear. De repente. Sin previo aviso.

 

Estamos viviendo lo invivible. Estamos embriagadxs con la sangre de Xristo y las revelaciones del mal mientras el rocío nos cubre de sangre. 

Estamos disolviéndonos en medio de una tecnosantidad roída por materia abstracta (el ritmo, el cadáver del espíritu, alterado por sintetizadores). 

Nieve.

Estamos embrujadxs hasta el infinito. Somos ángeles jugando en medio de las tumbas. 


Las drogas nos abren las vísceras de hielo.

 

¿Quieres ser mi zombie durante esta noche artificial?

El rocío negro gotea sobre nuestros cuerpos derribados


IC3PEAK te arrastra a la zona neutralizada de los circuitos congelados en cyberia. Hielo sobre un abismo de aceleración al que quedas atado por siempre de acuerdo al orden del abismo. 

El abismo blanco no para de llamar, como lloviendo. Y es imposible dejar de escuchar. 

¡Hielo negro! Aquí adoramos el frío y abrimos nuestros cadáveres vivientes hacia su velocidad misteriosa. Todo este frío químico es santo. Y somos inundados por presentimientos oscuros diseñados por lo que se esconde. Somos ciervos ante el misterio que zumba demoniacamente a través de los sintetizadores. 


El witch house desciende a tu alma con máquinas espirituosas para hacerla añicos en granizo sonorizado que se mueve desde adentro hacia afuera, desde abajo hacia arriba. Graniza y el hielo es oscuro como nuestra carne acelerada por el tecnopatismo y los espasmos provocados por el alcohol. Medicina purificada en los secretos. “Este es mi cuerpo sintetizado y ésta es mi sangre triturada por las máquinas”. Eucaristía. Se trata de una continuidad subterránea con “aquello de afuera”. Un coro de leprosos cantando al gran demonio blanco en la Katedral santificada por la Papisa vampira, el Sumo Pontífice. 

¿Acaso no somos clandestinxs una vez más? Todo es santo y porque es santo es oscuro. ¿Hay manera de no salir muertxs si estamos en medio de ángeles? 

El misterio es el arcángel negro transmutando en droga.

La droga angelical. Eternamente beberemos de su sangre contaminada en estática. 


El alma ha sido vaciada y los fantasmas se dirigen a la periferia del espíritu 

Que viene como un desequilibrio o un cuchillo en forma de cruz a través de circuitos quemados. 

A cortarnos el cuello.     

Entiérrame en la ciudad metálica mientras la maldición sube como lluvia. 


Las visiones invisibles del fentanilo te hacen tiernx como unx niñx que está a punto de ser devorado por las brujas, unx niñx al borde de las tinieblas que accede por primera vez al misterio vampírico de la sangre de Xristo. Es la misa de los sintetizadores. En los ritos de maldición.

Soy un fantasma en medio de circuitos roídos por las tinieblas. En medio del ruido cósmico-digital los ángeles son el espanto en el que las voces se ahogan en estática para desarmarse en olas de notas artificiales. Y nos aman para espantarnos mientras el demonio baila. 

El ritmo es endemoniadamente artificial igual que el mundo de los espíritus o la existencia de los planetas emitiendo influencias a través de la penumbra. Un ritmo para los fantasmas que pululan a través de las catedrales cibernéticas infectadas de virus. Estás convirtiéndote en un demonio adaptado a las altas gamas de energía sub o metatómica. En la sacerdotisa del demonio blanco, neón y estroboscópico. 

Estamos a merced de los espíritus, las drogas, la vida artificial y los misiles. Toda una nube de ruido no-muerto. Estamos en el mundo de los espíritus dónde solo se puede decir: 

                                        Quiero ser tu juguete. 

                                        Distorsióname infinitamente. 


Encuentras un dead fetus en medio de la catástrofe. Naces muerto. Los cadáveres aúllan. 


He aquí un ángel está amándome mientras me desangro sobre las máquinas sonoras de Wicca 

Con una infinita tristeza sobrenatural en medio del júbilo sintetizado en un páramo metálico de aniquilación, neurotoxinas y ciclones electrónicos. 


“Lo escondido es propio de lo demoniaco cuando asoma para hacernos persistir en la búsqueda de lo oculto. En el fondo, lo escondido infernal se dice precisamente infernal porque está cada vez más escondido y el señuelo (la seña) se pone para esconder, no para desvelar. Esconder la existencia al que existe es un modo de condenación”. (Casteli. Lo demoniaco en el arte). 



Sólo a merced de una fuerza diabólica 

Es que no muero ni sigo vivo 

Pero eso es lo de menos 

Porque sólo a merced de una fuerza arcangélica y diabólica 

Es que se sostiene el golpe del misterio 

Cosa rara el misterio 

Y cosa rara que los nervios se expandan dolorosamente tensos hacia el misterio 

Para que quede como muerto ante su enigmática presencia. 


Sólo a merced de una fuerza inhumana 

Es que se puede estar sin estar en el espanto 

Arrojado jubilosamente de cabeza. 



Dirty pop 

El progreso tecnocrático se propone disolver limpiamente la carne y la sordidez del mundo espiritual. Pero el futuro se curva donde nadie lo espera. Las visiones gore del cyberpunk y el demonismo intenso en el witch house y el sigilkore ocupan el nuevo mundo de silicio y las minas de litio. La santa santa santa cocaína me conduce a nuestra fiesta de xruxifixión.


Al atardecer, los ángeles se desangran entre luz artificial. El horror ha sido recomenzado 

Mientras nuestro sistema nervioso es reemplazado por fantasmas 

Y el planeta entero es un zombie hecho artísticamente

Tal y como el club 

Por seres aún no identificados 

Que se mueven en las sombras 


Dios está a punto de ser enfriado por una sobredosis. 


Somos oscuros como el mar. 



Whisper core. La noche se llena de susurros y droga. Yo ya no soy yo. Llevar la desterritorialización o intoxicación narcótica hasta hacer de la distorsión algo intolerable, pero pop. Como hacer crecer el pop entre junkies. Quién de nosotrxs habrá de morir primero?


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Txt de Faust

Imágenes saxras de Matttt

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